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En el umbral de la vida y la muerte

algo de noches humedas

Sexo

Las ventanas están cerradas
la música nos acompaña,
Apacibles tus caderas
en mi lecho se recuestan,
Indomables mis caricias
en tus formas se deleitan

Entre tus labios y tus piernas
Sorbo a sorbo
me estremezco; calor-húmedo.
Erecto,
El intimo momento
Enciende nuestros cuerpos

Solos yo y tu piernas
empezamos a jugar,
Todo el baile
Por principio encuentra
la sangre exacerbar
para los cuerpos conjugar

Los vasos se dilatan,
la lubricidad empieza a estallar.
El espacio ya su existencia
Siente acortar, con mis manos
adosadas a tus caderas
Juntos empezamos el ritual.

No siento el espacio
No siento el tiempo
Solo el escalofrió en mi cabellos
y un estremecimiento medular
que hace irrefrenables mi ansias
de recorrer tu cuerpo y no cesar.

El claroscuro de la lámpara en el cuarto,
dibujan dos cuerpos en la nada,
como dos figuras en un fondo
como dos figuras que se aman,
ensimismados en un pacto
apresurados y querientes

Instinto único, instinto lúbrico;
saber amándonos, es crispante.
Inundado en delicia, a tu cuerpo
adosado, con fervor impaciente
todo mi amor he de expulsar
sientiendo ya! el éxtasis llegar.

Terminamos sudorosos-insaciables
en el gozo eterno-incesante; al final
nuestros cuerpos juntos y consagrados
al amor lubrico, en el pedestal
abrazados fuertemente,
dire que solo te he querido amar.

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